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6 revelaciones Contraintuitivas del Diario de Santa Faustina sobre la Vida, el Sufrimiento y la Mente Humana

La Mística en el Mundo Real  El miedo al mañana y la búsqueda inalcanzable de paz interior no son invenciones de la era digital. En el fondo, la mente humana tiende a engancharse en bucles de ansiedad al intentar descifrar lo impredecible o al cargar con el peso del pasado. Entre 1925 y 1934, una joven mística dejó un registro crudo y humano de su vida interior en lo que hoy conocemos como el Diario de Santa Faustina Kowalska.  Lejos de ser un texto dogmático o distante, sus páginas nos presentan una bitácora viva sobre la lucha interior, la incertidumbre y la fragilidad de la psique. Faustina no fue una santa inaccesible; vivió el aislamiento, la falta de fuerzas y el escepticismo de su propio entorno. Al revisar sus vivencias cotidianas, salen a la luz seis aprendizajes contraintuitivos que ponen sobre la mesa una visión renovada sobre la mente, el dolor y la verdadera libertad espiritual, el blog de Misión Católica te trae este pequeño texto a modo de reflexión de este he...

Evangelio del Domingo 09 de Agosto 2020

Evangelio de HOY Domingo 09 agosto 2020 "¿por qué dudaste?"

Mateo 14, 22-33 

En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí. Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa, y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron, y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”. Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?” En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”.

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