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De abogado de Harvard a ser el obispo más joven de Estados Unidos: La historia del Obispo Robert Boxie

El obispo más joven de Estados Unidos dejó una prometedora carrera jurídica para responder al llamado al sacerdocio y servir a jóvenes y comunidades afroamericanas. La historia del obispo Robert Boxie rompe con la idea de que el éxito profesional siempre conduce a la plenitud personal. Graduado de Harvard, con una carrera jurídica en Washington D. C. y un futuro prometedor, Robert P. Boxie III descubrió que su verdadera vocación no estaba en los tribunales, sino en el servicio a Dios y a los demás. Su camino lo llevó de la abogacía al sacerdocio y, posteriormente, al episcopado. En 2026, a los 45 años, se convirtió en el obispo católico más joven de Estados Unidos y en el primer afroamericano designado para ese ministerio en el país desde 2017. Más que una historia de renuncia profesional, su vida es un testimonio de discernimiento, fe y disponibilidad ante una llamada que, según ha explicado, se hizo cada vez más difícil de ignorar. Robert Boxie: una formación marcada por la excelenci...

Evangelio de HOY. Jueves 17 de Septiembre 2020. "al que poco se le perdona, poco ama"

Evangelio de HOY. Jueves 17 de Septiembre 2020. "al que poco se le perdona, poco ama"

Lucas (7,36-50): 

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.» Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» Él respondió: «Dímelo, maestro.» Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?» Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.» Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.» Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.» Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.» Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

Palabra del Señor

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