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De abogado de Harvard a ser el obispo más joven de Estados Unidos: La historia del Obispo Robert Boxie

El obispo más joven de Estados Unidos dejó una prometedora carrera jurídica para responder al llamado al sacerdocio y servir a jóvenes y comunidades afroamericanas. La historia del obispo Robert Boxie rompe con la idea de que el éxito profesional siempre conduce a la plenitud personal. Graduado de Harvard, con una carrera jurídica en Washington D. C. y un futuro prometedor, Robert P. Boxie III descubrió que su verdadera vocación no estaba en los tribunales, sino en el servicio a Dios y a los demás. Su camino lo llevó de la abogacía al sacerdocio y, posteriormente, al episcopado. En 2026, a los 45 años, se convirtió en el obispo católico más joven de Estados Unidos y en el primer afroamericano designado para ese ministerio en el país desde 2017. Más que una historia de renuncia profesional, su vida es un testimonio de discernimiento, fe y disponibilidad ante una llamada que, según ha explicado, se hizo cada vez más difícil de ignorar. Robert Boxie: una formación marcada por la excelenci...

Evangelio del Jueves 10 de Septiembre de 2020

Evangelio de HOY. Jueves 10 de septiembre 2020. La medida que uséis, la usarán con vosotros


Lucas (6,27-38): 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

Palabra del Señor

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