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6 revelaciones Contraintuitivas del Diario de Santa Faustina sobre la Vida, el Sufrimiento y la Mente Humana

La Mística en el Mundo Real  El miedo al mañana y la búsqueda inalcanzable de paz interior no son invenciones de la era digital. En el fondo, la mente humana tiende a engancharse en bucles de ansiedad al intentar descifrar lo impredecible o al cargar con el peso del pasado. Entre 1925 y 1934, una joven mística dejó un registro crudo y humano de su vida interior en lo que hoy conocemos como el Diario de Santa Faustina Kowalska.  Lejos de ser un texto dogmático o distante, sus páginas nos presentan una bitácora viva sobre la lucha interior, la incertidumbre y la fragilidad de la psique. Faustina no fue una santa inaccesible; vivió el aislamiento, la falta de fuerzas y el escepticismo de su propio entorno. Al revisar sus vivencias cotidianas, salen a la luz seis aprendizajes contraintuitivos que ponen sobre la mesa una visión renovada sobre la mente, el dolor y la verdadera libertad espiritual, el blog de Misión Católica te trae este pequeño texto a modo de reflexión de este he...

Evangelio de HOY. Domingo 27 de Diciembre de 2020. Lucas 2,22-40. "Mis ojos han visto a tu tu Salvador"

Evangelio de HOY. Domingo 27 de Diciembre 2020. Lucas 2,22-40. "Mis ojos han visto ha tu Salvador"


Lc 2, 22-40

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones. Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador,al que has preparado para bien de todos los pueblos;  luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”. El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel. Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra del Señor.

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