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De abogado de Harvard a ser el obispo más joven de Estados Unidos: La historia del Obispo Robert Boxie

El obispo más joven de Estados Unidos dejó una prometedora carrera jurídica para responder al llamado al sacerdocio y servir a jóvenes y comunidades afroamericanas. La historia del obispo Robert Boxie rompe con la idea de que el éxito profesional siempre conduce a la plenitud personal. Graduado de Harvard, con una carrera jurídica en Washington D. C. y un futuro prometedor, Robert P. Boxie III descubrió que su verdadera vocación no estaba en los tribunales, sino en el servicio a Dios y a los demás. Su camino lo llevó de la abogacía al sacerdocio y, posteriormente, al episcopado. En 2026, a los 45 años, se convirtió en el obispo católico más joven de Estados Unidos y en el primer afroamericano designado para ese ministerio en el país desde 2017. Más que una historia de renuncia profesional, su vida es un testimonio de discernimiento, fe y disponibilidad ante una llamada que, según ha explicado, se hizo cada vez más difícil de ignorar. Robert Boxie: una formación marcada por la excelenci...

Evangelio de Hoy. Jueves 16 de Septiembre 2021. Lucas 7,36-50.«Tus pecados están perdonados.»

Evangelio de HOY. Jueves 16 de Septiembre 2021. Lucas 7,36-50. «Tus pecados están perdonados.»


Lucas (7,36-50): En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.» Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» Él respondió: «Dímelo, maestro.» Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debla quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?» Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.» Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.» Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.» Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.»

Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?»
Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

Palabra del Señor.

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