El Miedo se Supera con la Fe
En México, ser sacerdote se ha convertido en una labor marcada por la fe, pero también por el miedo. “El miedo se supera con la fe”, fueron las últimas palabras públicas del padre Marcelo Pérez, quien, pese a recibir constantes amenazas, se negaba a paralizarse.
El 20 de octubre de 2024, su valentía tuvo un desenlace trágico: fue asesinado al salir de su iglesia en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Su muerte no es un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis que ha convertido a México en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el sacerdocio.
Violencia Contra Sacerdotes: Una Realidad Dolorosa
La violencia contra sacerdotes en México no se mide únicamente en cifras, sino en historias de vida marcadas por la intimidación y el riesgo constante. El 30 de junio de 2024, el padre Héctor Alejandro Pérez sobrevivió a un ataque armado en Villahermosa, Tabasco. Este hecho confirma que la amenaza es real y puede golpear en cualquier momento, contra cualquiera que vista un alzacuello.
Más allá de los asesinatos que ocupan titulares, existe un miedo palpable entre los clérigos. Muchos sacerdotes son víctimas de extorsión, secuestro y amenazas, lo que evidencia una violencia sistemática contra la Iglesia católica en México. Estos ataques no solo infunden terror personal, sino que son síntomas de una epidemia de violencia que afecta a todo el país.
Cifras que Revelan la Magnitud del Problema
Los datos son contundentes y alarmantes. En los últimos 20 años, 155 sacerdotes y miembros de la Iglesia han sido asesinados. Entre 2018 y 2024 se documentaron 900 casos de extorsión, y en los últimos 22 años, 327 templos han sido atacados, mientras que otros 37 han tenido que cerrar sus puertas por la violencia. Estas cifras confirman que México es el país más peligroso para sacerdotes en América Latina.
¿Por Qué Ocurre Esta Violencia?
La violencia contra sacerdotes no es aleatoria. Responde a un choque entre dos visiones opuestas que se disputan el alma de las comunidades. Por un lado, la Iglesia busca construir comunidad, promover la reflexión y la participación. Por otro, los grupos criminales imponen miedo y control social, utilizando la extorsión como arma. El llamado “derecho de piso” se ha convertido en una práctica común: “Si no paga, su iglesia se llenará de muertitos”, relatan las víctimas.
Este clima de terror se agrava por la debilidad del sistema de justicia en México. La falta de instituciones sólidas y la impunidad son factores que permiten que el crimen organizado actúe sin restricciones. Frente a esta realidad, la respuesta de la Iglesia no es el repliegue, sino la reafirmación de su misión pastoral.
Persistencia y Fe Ante la Adversidad
A pesar del riesgo, la Iglesia católica en México asegura que no renunciará a su labor pastoral. Esta resistencia es un acto de fe, pero también una exigencia de justicia. Es el clamor de millones de mexicanos que sueñan con un país donde profesar la fe no sea una sentencia de muerte.

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